
Érase una vez... una calabaza que vivía en el campo, entre otras muchas calabazas cultivadas por un campesino.
Nuestra protagonista se llamaba Ruperta, y era la más pequeña de todas las calabazas del huerto.
Por esa razón, un día, el campesino la recogió del suelo y la tiró a la basura diciendo: "Menuda calabaza, no me sirve para nada".
Ruperta no podía creer que la estuvieran separando del resto de calabazas y se puso muy furiosa... ¡tan furiosa!, que comenzó a ensanchársele la cabeza, luego su pequeño tallo, y por último, empezó a agrietársele la cara, hasta que le apareció algunas cicatrices .
Ruperta fué a mirarse a un espejo, y vió como había quedado. Ahora era una calabaza muy grande y con una cicatriz en forma de sonrisa en la cara. Había pasado de ser una calabaza feliz, a una calabaza terrorífica, enfadada y rencorosa...
A partir de ese día, Ruperta decidió aparecer todas las noches de Halloween y asustar a los niños. El campesino al saberlo, entendió que debía haberla tratado igual que a sus hermanas, aunque fuese muy pequeña.
Así que, ¡ten cuidado!... ¡Ruperta anda suelta!... ya sabes que aspecto tiene, y si la ves, avísanos para atraparla, ¡es muy peligrosa!...
Ainsss que miedo Beli que calabaza mas malefica !!! pues Beli por aqui donde yo vivo se vive esta tradicion muy a pesar mio porque a mi no me gusta aunque reconozco que a los niños les encanta .Bonita historia y gracias por compartirla , que mieditooooo .
ResponderEliminarBesitos y buen finde .